“La universidad (se) entrega diariamente (a) su paciente y cotidiana búsqueda de la Verdad, de la Belleza y del Bien”
—Monseñor Alejandro Menchaca Lira,
Acta Fundacional de las Escuelas Universitarias,
9 de septiembre de 1959.
A punto de cumplir cincuenta años como Universidad, estamos conscientes que nos corresponde continuar y consolidar la vocación fundacional del proyecto Universidad Católica en Temuco, cumpliendo con fidelidad el mandato de nuestros fundadores.
Al acercarnos así a nuestro crisol fundacional, redescubrimos el entramado de nuestra identidad Universitaria. Somos Universidad, en ello situamos el valor sustantivo de nuestro aporte, un aporte cualificado por su condición de Católica, que se ordena al servicio de la cultura, la sociedad y los grandes valores esenciales: la verdad y la dignidad humana, encarnándose en el crecimiento espiritual, intelectual y moral de todos sus miembros.
La universidad constituye un espacio dedicado esencialmente a la búsqueda del Bien, la Verdad y la Belleza. Estas tres grandes aspiraciones del hombre de todos los tiempos, supone académicos apasionados, pacientes y rigurosos en el cultivo de las ciencias y las artes, con plena certeza de los valores desde las cuales las estudia y desarrolla; asimismo, académicos que tienen plena conciencia de las finalidades y consecuencias que resultan de la aplicación de los saberes que investigan y enseñan. Una genuina pasión por la Verdad, el Bien y la Belleza, constituye lo que en un sentido estrictamente académico, se entiende por una universidad de verdad. La Universidad es el lugar de hombres y mujeres que dedican su vida, cabeza y voluntad a estas tres grandes expresiones de la vocación más honda de la persona humana.
La invitación que quiero hacer es a elevar la mirada. Por una parte, invito a ampliar la mirada a quienes formamos parte de esta comunidad universitaria. Nuestros sueños son los mismos sueños fundacionales. Son el fondo original que nutre y vivifica nuestro proyecto universitario, y le da sentido académico, eclesial y regional. Y estamos aquí para hacerlos avanzar, para hacerlos tocar la realidad y transformarse en ella misma.
Por otra parte, invito a los alumnos y a los futuros estudiantes a elevar la mirada. Y encontrar un sueño grande, desafiante, apasionante. Un sueño que dé sentido a la vida, al trabajo y al estudio. Un sueño que encontrarán en la Universidad, en la Universidad Católica de Temuco.
Alberto Vásquez Tapia
Rector